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martes, 27 de enero de 2015

TRISTE


Hola princesas... Paso a dejarles mis saludos y bendiciones como siempre, y a compartirles algo, por demás, personal. 

He estado triste en las últimas semanas, y eso ha afectado mi progreso. No he ido al gym, no he tenido muchas fuerzas ganas...

Hace tiempo, 4 años casi, tuve un muy buen amigo... Lo llamaré A. A él lo conocí por ser el hermano de una amiga mía, y bueno, en cuanto nos conocimos, hicimos click. Todo pintaba a que seríamos muy buenos amigos.

Primero me impresionó el saber que él en algún momento tuvo cáncer en cierta parte del cuerpo, y siendo él fuerte y Dios grande, lo pudo superar; aunque como saben, a una persona que ha superado el cáncer se le debe seguir monitoreando y checar que todo marche bien. Él así lo hizo. Luego, por su humor un poco ácido, parecido al mío, supe que nos íbamos a llevar bien. Un plus: era el niño más noble y gracioso que pude haber conocido, además de guapo; pero no cualquier guapo, sino de esos que no pueden pasar desapercibidos dondequiera que se paren, y lo mejor de todo era que él no se daba cuenta... 

Con el tiempo nos llevamos bien, y noté que él estaba peleado con las relaciones amorosas, cosa en la que también coincidía conmigo :P

Para no hacerlo más largo, añadiré que después de unos meses nos hicimos novios, pero a escondidas porque nos daba pena. Y daba pena porque éramos los típicos niños que presumían de ser mega fríos y no necesitar nunca de un noviazgo. Pero bueno, al final todo mundo se dio cuenta.

Todo era bonito, hasta que le entraba cierto nerviosismo cuando sentía algún malestar, y yo sabía que era nerviosismo justificado, nunca quise juzgarlo, más bien aprendí a tolerarlo aunque esos arranques me llenaban a veces de frustración y me desestabilizaban emocionalmente pues varias veces llegó a decirme que si volvía a tener cáncer, ni loco se volvería a someter a quimioterapia, que prefería morir tranquilo que volver a pasar por eso. Y bueno, de tantas veces que eso pasó, un día se puso todo peor... Llegó la revisión, ese chequeo que se les hace a los ex pacientes de cáncer, y él estaba muy nervioso pues no se había sentido muy bien los últimos días. Yo me prometí que iba a apoyarlo de la manera que fuera necesaria y así lo hice. A me pidió hablar. Me dijo muchas cosas, entre ellas, me confesó estar muy enamorado de mí, y dijo tener mucho miedo de tener cáncer otra vez y que yo lo abandonara, o bien, también temía que me quedara sólo por lástima. Cualquiera de los dos panoramas lo asustaba, y me pidió que lo esperara, que debíamos parar la relación hasta que él supiera los resultados, y una vez sabiendo la verdad, podríamos reanudar si yo así lo quería. Yo acepté.

Esas semanas fueron demasiado pesadas para ambos, pero manteníamos contacto... Y supe que como amigos de verdad nos llevábamos muy bien y la presión entre los dos era menor. Cuando el día llegó y le entregaron los resultados, gracias a Dios todo estuvo bien, él seguía sano. Ambos estábamos muy contentos, pero yo ya no sabía cómo seguir, pues cuando volvimos a hablar sobre reanudar la relación, él se puso tenso, me dijo que temía seguir adelante conmigo y que un día enfermara otra vez y tuviera qué dejarme o que yo me aferrara a un enfermo. Así que pensé que no era el momento de seguir, supuse que si lo mejor era estar juntos, lo estaríamos de cualquier manera en otro momento, pero no ese día. Lo hablamos, nos besamos, y terminamos.

Todo era raro porque, por muy amigos que intentáramos ser, era imposible. Si alguien me buscaba y él lo notaba, me celaba. Lo mismo pasaba de mí hacia él cuando alguien más lo buscaba. Aunque después me calmaba y optaba por apoyarlo y quedarme cerca, pues yo tenía esa necesidad como de cuidarlo, fuera su novia, su amiga o cualquier cosa. Todo eso pasó durante 2011.

En 2012, él intentó tener otra novia, y yo comencé a salir con un chico extranjero con el que me llevaba bien desde que él había llegado a mi ciudad. y yo estuvimos incómodos por esas situaciones, pero ninguno tuvo valor para seguir. Así que pretendimos que nos apoyábamos en nuestros nuevos caminos... Pero yo no aguanté, no pude salir más con aquél otro, porque me sentía vacía con él. Así que me quedé sola, pues no quise intervenir en la nueva relación de A.

Pasados unos meses, todo indicaba que y su nueva novia no marchaban del todo bien, o al menos eso me dijo su hermana (mi amiga). Y aunque las cosas marcharan bien o no, yo no tenía más ganas de saber de él y su novia. Me dolía. Me alejé.

A finales de 2012, él me contactó y no titubeó al decirme que me amaba mucho, que había terminado hacía un tiempo con la que era su novia, y había sido decisión de él, pues me extrañaba. Pero en ese momento me entró el orgullo y le dije que yo no lo amaba así, y que prefería no volver... Pero sí lo amaba. Y después de varias llamadas más, regalos pequeñitos, canciones bonitas y una navidad... Decidí que sí quería estar con él y le llamé. Él no quiso contestar.

Yo insistí hasta que por fin hablamos. Pensé que ahora su postura sería orgullosa, para tal vez hacerme pasar un poco por lo que yo a él, pero no. Fue muy cálido conmigo, y me dijo muchas cosas bonitas... Para finalizar con una horrible. Dijo algo como: "Te amo y te he extrañado mucho, eres la única persona con la que quiero y querré estar, espero que no te alejes más de mí, aunque si después de lo que te diré decides que no quieres estar conmigo, lo entenderé totalmente... Tengo cáncer, y esta vez en otra parte." Yo no pude articular palabra, me acordé de lo que él había dicho acerca de que no quería volver a tomar quimioterapia; y como todo era silencio él volvió a hablar: "Sé que estás pensando en lo que te dije alguna vez, acerca de que no me volvería a someter a una quimio, pero es diferente ahora que estoy dentro de esta situación; yo quiero y voy a luchar, quiero estar bien; yo ya pasé por esto una vez y claro que puedo superarlo una vez más. Quiero estar entero para hacer cosas grandes. Quiero estar entero para ti." Y yo sentí mucha ternura, y muchísimo amor en sus palabras, y le dije que yo iba a apoyarlo, y que iba a estar con él... Y volvimos.

En 2013...
Había días enteros en los que no sabía de él, y era porque de pronto se ponía débil, y todo se complicó porque él y yo vivíamos en ciudades diferentes, él porque había decidido hacer su carrera en la ciudad de sus papás y yo porque seguía estudiando acá. Así que lo más que yo podía hacer era llamarle de vez en cuando, y muchas de esas veces no podía él responder a mis llamadas. Nuestra intermediaria era una vez más, su hermana.

Un tiempito él se puso bien y estaba más animado, iba a comenzar la quimioterapia y decidió sacarse muchas fotos antes de cortarse todo el cabello. Me las envió todas y yo era feliz, estaba contenta porque él iba a someterse a ese tratamiento... Y también estaba feliz por tener al novio más guapo de todos. ^_^

Un mes más tarde ya no podíamos hablar. No nos dejaban. Su hermana me dijo que teníamos qué hablar acerca de A. Y cuando pudimos hacerlo, fue muy directa... Dijo: "Tienes qué ser muy fuerte, y por favor ora mucho. Mi hermano no tiene cáncer sólo en esa parte, ahora le han detectado en el estómago, y en "x" y "y" partes más. Es grave, tenemos qué orar". Y yo me quedé atontada, no supe qué decir, en realidad aunque sonara grave no me asusté, pensé que nada malo podía pasarle, pensé que él era muy fuerte y todo iba a marchar bien sin importar lo que los doctores dijeran.

Con el paso de las semanas me acostumbré a no saber de él, a recibir mensajes de nuestra intermediaria y a sentirme todo el tiempo incompleta. De hecho hubo un tiempo en el que me agarraba una especie de ansiedad muy fuerte, así que me iba a correr y duraba alrededor de 1:30 horas corriendo a una velocidad alta, y aún así, al terminar de correr y relajarme un poco, la ansiedad regresaba. Comencé a sentir miedo, sentía como que yo me iba a morir. Recuerdo que llegaron esas vacaciones religiosas que suelen llegar en marzo o abril, y con eso, una fiesta de estudiantes que se hace en mi ciudad siempre llegadas esas fechas. Yo disfrutaba mucho esa celebración, pero ese año fue tan distinto...  Era el fin de semana, todos estaban listos para celebrar y al día siguiente partir a sus ciudades (porque acá casi todos son foráneos, sólo viven aquí porque "estudian"), así que en cuanto las clases terminaron, me fui. Al llegar charlé un poco con mamá y le dije cómo me sentía, y ella me sugirió ir a correr, porque sabía que eso me calmaba un poco. Lo hice, pero nuevamente no funcionó. Ese fin de semana fue el más largo de todos, y encima de todo en casa de nadie me respondía el teléfono. Llegó el lunes, estaba reunida con mis papás y hermanas, alguien hizo un comentario gracioso y al fin pude reír. Fue una auténtica carcajada, que me hizo sentir liberada, por alguna razón. Mi mamá estaba cerca de mí y yo me incliné hacia ella y enseguida me rodeó con sus brazos. Me sentí bien, al fin estaba bien.



Mientras estaba así con mamá, mi móvil comenzó a sonar,  y no le hice caso. Pero sonó una vez más, dos, tres... Y me vino un hueco al estómago, enseguida pensé en mi novio. Como rayo me levanté y vi de quién era la llamada; era su hermana. Quise correr a mi habitación para hablar más calmada, pero no alcancé a correr. En cuanto respondí comenzó la peor conversación que he tenido:

-¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Con quién estás?
- Estoy bien, ¿qué pasa? estoy en casa de mis papás
-Siéntate
-¿Qué pasa?
-¡Siéntate!
(regresé a sentarme al lado de mamá, como si mi amiga me estuviera viendo)
-Dime qué pasa...
-Mi hermano tuvo una crisis anoche, luchó mucho, de verdad. Pero no pudo más... Acaba de fallecer.

Y no pude decir nada. Comencé a llorar y mis papás no sabían qué pasaba. Mis hermanas conocían mi situación y se la explicaron a mis papás, quienes se pusieron muy tristes por mí, o por él, no sé, pero lo noté.

Mi amiga me agradeció haber hecho feliz a en sus últimos meses, tal vez en sus últimos años. Me dijo muchas cosas tan lindas... Y yo no podía parar de llorar. No pude ir al sepelio, no pude hacer nada. Me quedé en casa encerrada, triste, no podía hacerme a la idea. A veces le llamaba, esperando que me respondiera. Le escribía con la esperanza de recibir un mensaje de regreso... Y nada. 

Pasaron los días y comencé a recibir mensajes de personas que yo no conocía... Eran sus amigos. Todos ellos agradeciéndome por haber sido buena con él y por haberle regresado las ganas de amar y de vivir. Y claro que sentía cosas muy lindas al recibir esas sorpresas, pero al mismo tiempo significaba seguir pensando en él, sin importar lo que pasara. Luego me enteré que él antes de fallecer, (porque quizá ya sabía que le quedaba poco tiempo), pidió que cuando él ya no estuviera, lo llenaran de girasoles (mi flor favorita) y que no quería ninguna otra flor, porque quería de esa manera despedirse de mí.

No sé, recuerdo todo eso y mi corazón se estremece igual. Lo extraño mucho. A todo esto... La razón de mi tristeza es que este mes hubiera sido su cumpleaños... Y no puedo abrazarlo. No me hace falta ver películas tipo "Bajo la misma estrella" (la cual mis hermanas no me dejaron ver), mi situación es real y es horrible recordar.

Estoy triste, por ahora no tengo nada más qué decir.









Princesa Cloe

9 comentarios:

  1. Wow que historia tan triste. Pero hay que seguir hacia delante. Quédate con las cosas buenas vividas a su lado, que es lo más hermoso que hay. Siempre tendrás si recuerdo, siempre estará contigo. Se fuerte!
    Ánimos y muchos besos princesa (se que estas palabras no aliviaran tu tristeza, pero espero que estés bien)
    Besos

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    1. Muchas gracias princesa, tus palabras claro que ayudan. Besitos.

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  2. No se que decir, eres realmente fuerte... Mucho amor y apapachos de mi parte <3

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  3. Al menos quiero saber si estás bien... porfis aparece <3

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